Carro

Hace algunas semanas decidí cruzar el umbral que divide mi urbanización para ir a casa de unos amigos abogados a buscar a su hija para que fuese conmigo y una de mis chicas a una actividad. La urbanización en cuestión, cuya entrada ubica a solo seis cuadras de la mía, es parte del complejo en el que resido. Allí como las residencias son más exclusivas (léase cuestan el doble y el triple), tienen otro guardia de seguridad.
“Buenos días” le anuncié por el interlocutor al canoso guardia con cara de retirado que estaba de turno “Voy a la residencia X “ Antes que pudiese balbucear mi nombre, el guardia me interrumpió. “¿La están esperando?”
“Ay caramba, pues supongo que sí “ A lo que el me contestó casi en tono de pregunta “¿Usted es la secretaria de los licenciados?”
“NOOOOOOOOOOOOOO” le vociferé a punto de ebullición. “Es que tiene usted carro de secretaria” me dijo con su voz desfachatada.
Carro de secretaria….Esa es buena. Dado el caso que mi auto se encuentra desahuciado en un taller y sumergido en una madeja de asuntos legales y mecánicos ( gracias a otra residente de la urbanizacián que visitaba) me encontraba manejando ese día un auto de alquiler. Era un Mazda 2 color rojo pasión. El auto, mas que auto parece una mariquita colorada en esteroides. Pero me lleva y me trae y esa es para mí la función de un auto. Digo, tengo (o tenía) un lindo deportivo japonés color negro con interiores de cuero, “sunroof”, al cual le tengo gran estima por que me facilita la vida, además de estar saldo hace 4 años. Pero es solo eso: un vehículo. Pero tal parece que en Guaynabo City, tener un auto barato es pecado mortal. Pareciera que uno es el auto que maneja o peor aún que la profesión que uno ejerce está directamente relacionada con el auto que guiamos. Que horror! Pero así es, en Puerto Rico las personas pueden vivir en una choza, pero manejar un auto caro, eso sí los hace gente. Pueden carecer educación y cultura, pero si guían un auto europeo o grande, se creen importantes. Total, hasta los dueños de puntos de drogas se pasean en Hummers, Mercedes Benz y BMW’s. Es más, tuvimos un (ahora ex) senador que vociferaba que su cacharro viejo era un Bentley! Como si eso le fuese a dar educación y clase automáticamente! Y hasta donde tengo entendido este personaje no poseía ni siquiera un bachillerato de universidad….
Días antes una amiga me comentaba que ella guía un Mazda 3. Su esposo, un Secretario perteneciente al Gabinete del Gobernador, tiene chofer, escolta y una mega guagua asignada para sus funciones. Ella jamás pierde el caché cuando se monta en su carrito y sale de su urbanización en Guaynabo City. Es más, jamás he visto a esta pareja guiar autos caros. Recuerdo a su esposo en un Honda Civic llevando los chicos al Colegio antes de ser Secretario. “Me lleva y me trae” me decía. “Yo prefiero gastar mi dinero en un viaje a Italia y Grecia que antes de dejarlo en un pedazo de lata”.
Yo por lo pronto seguiré en mi auto de secretaria, pululando las calles de mi adorado Guaynabo City, hasta que el seguro se digne en pagar los daños de mi auto. Me imagino que mientras disfruto de unas merecidas vacaciones en Europa o me dedico a alguna obra en pro de mejorar el país , mi amigo el guardia, al igual que muchas otras personas, seguirán gastando sus energías en cuidar de su pedazo de lata (europeo, americano, japonés o importado)…..que les brinda toda la seguridad que su desencajada lista de prioridades les ha hecho creer……

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3 comentarios so far »

  1. 1

    Me encantó tu post. Es increíble lo que los puertorriqueños creen que “los hace mas importantes”. Demasiado materialismo sin medir las consecuencias. Es como las casas que se están derrumbando pero tienen un plasma de 42″ adentro que casi ni cabe con sistema de surround sound. ¡Despierten!….se vive con lo que se tiene no con los sueños o con lo que la tarjeta de crédito aguante.

    Te felicito por tu blog.

    • 2

      Gracias Mayra! Recuerdo que antes de regresar a vivir a Guaynabo, viviamos en la casa de mi esposo en un sistema de urbanizaciones en Toa Alta. Casas baratas ($115K al momento de comprar mi esposo mid 1990’s) y yo remodelé la nuestra bien bonita y cómoda. Hasta yo misma le hice el landscaping! Pero con mi Jeep viejita parqueada en la marquesina. Y vieras, casas originales, con grama fea y alta, sin mantenimiento, pero con dos Jaguares en la marquesina. A mi me pasaba despercibido, hasta que mi vecina colombiana, con quien salía a caminar en las noches me lo comentó. Me encanta tu frase de que hay gente que vive con sueños y la tarjeta de crédito. Para ellos: Dulces sueños. Hay que sacrificarse bien duro y aportar a la sociedad. Solo así romperemos con esto que vivimos hoy!

  2. 3

    gaby said,

    El re3sto, entonces…es “parking”…:) HQJ! Definitivamente…pero creo es un chin mas profundo…ese cochecito fiao…es terapia contradcitoria en antidoto para soportar el macondiano dia a dia…definitivamente…la salud mental boricua en deficit esta en correlacion con los easy credit terms que enganchan a los hermanos flojos de rodillas que buscan la identidad perdida entre los espejismos que son las selvas de Plaza, San Pat, Los Paseos,y ” guaynabocity wannabe’s…si…HQJ!


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