Tren

En días recientes las chicas de la casa decidimos ir a un concierto en el Coliseo José Miguel Agrelot (alias El Choliseo). Para no pasar el fastidio de buscar estacionamiento en plena Milla de Oro, ni de tampoco adivinar si conseguiríamos uno en la estación del Tren Urbano, decidimos que mi adorado tormento nos llevara y nos depositara justo en la entrada de la estación de Torrimar, que es la más cercana a nuestro hogar. No acostumbro a utilizar el Tren Urbano, ya que este va de ningún lado a ningún lado, que yo necesite ir. En Puerto Rico se ha promovido la cultura del auto y se ha dejado como último recurso el transporte urbano. Esto en gran medida por la ineficiencia del sistema y su lentitud apabullante. Hace más de una década que no me monto en una guagua pública de este país mas sin embargo he utilizado el transporte público y los trenes de grandes ciudades en ese espacio de tiempo. Pero de vez en cuando y de cuando en vez, utilizo el Tren para realizar diligencias que requieran la búsqueda de un estacionamiento en áreas donde tendría que ponerme mi auto de adorno en mi cabeza. Una cosa es utilizar el Tren por conveniencia y otra por necesidad.
Ese día junto a mis pollitas, y justo una vez acabo el concierto, miles de madres e hijas, como nosotras, inundaron los vagones del Tren. Entre tacas ridículamente altas, mahones exageradamente adornados con pedrería en la sentadera, prendas relucientes y carteras europeas el Tren se puso en marcha. Parada tras parada, las de tacas se balanceaban como malabaristas de circo mientras el Tren frenaba y aceleraba. Casi todas iban rumbo a la parada de Torrimar. Era una deducción fácil. Y mi intuición no falló. Entre la muchedumbre ví caras conocidas y otras perfectamente desconocidas. Fue en una parada en la zona de Hato Rey que apareció una joven cuya entrada produjo un profundo silencio y más de una mirada de reojo. Enfundada en mahones cortos pegados, camisa verde, chanclas de meter el dedo y con un coche de bebé y una niña en la mano reclamó su espacio en el transporte que usa por necesidad. La negrura de su piel y su gordura expansiva contrastaban con la blancura de la gran mayoría de las pieles y dimensiones de los cuerpos a su alrededor. Su bebé parecía padecer de alguna condición congénita puesto que sus piernitas estaban deformes. Su pequeña niña de pelo grifo y vestimenta imperceptible tomó asiento junto a otras niñas vestidas de faldas de lentejuelas y botas como si estuviese en la sala de su casa. La imagen surreal entraba a mi cerebro en el cual no podía registrar semejante injusticia. Trabajar duro y convidar a mis chicas, al igual que cientos de madres, a ver a una joven cantante, no tiene nada malo. Pero nada nos despinta que vivimos en una burbuja que discurre desde nuestros vecindarios de jardines perfectos hasta los límites que nosotros mismos hemos impuestos. Aquella pequeña de mirada tímida y cabizbaja, saltaba a la vista por la incongruencia de la imagen. Ella, su madre y su pequeño hermano eran tres extraños en el vagón cargado de mujeres . Sin embargo reclamaron su espacio en la burbuja en la que vivimos los otros. Ellos se bajaron en algún punto de Río Piedras utlizando las palabras educadas que hoy día pocos usan. La madre llevaba el orgullo a flor de piel. Debío ser difícil el espectáculo de tacas, brilloteo, pelos pintados del rubio más claro y alaciados a fuerza de “blower”….

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4 comentarios so far »

  1. 1

    nyleoj72 said,

    Me fascinan tus blogs. 🙂

  2. 3

    gaby said,

    …verguenza contra dinero?…incongruencias tercermundistas?…artificios para supervivencia de las clases?…ya se…ya se la solucion tipo CCC…un boycot de clases pudientes que de vez en vez patrocinan el TREN UBANO y no desean ver pelo grifo…ni familais que no sean tipo publicitarias…a la Torrimar…hay que joderse, guaynabocitymom…me pregunto…cuales fueron los comentarios luego que la joven “familia” se ” apeara ” …ahi si que hay tela pa cortar…le pedire a GABRIEL le bendiga con el don de leer mentes…para que sea usted mensajera de un nuevo pensamiento radicalmente diferente…el de la igualdad ante los ojos de DIOS…aunque sea en el tren urbano…

    BINGO…ojo de aguila y lapiz puyu…good job!

    gaby

    • 4

      FYI Gaby lo que hubo fue silencio y miradas. Creo que lo que cultivo es eso que usted menciona: ojo de aguila. Son momentos fugaces los que a traves de una afinada observacion aportan material para mis escritos. Trato de mostrar a mi prole lo importante que es navegar entre clases sociales. Todos somos iguales. Gracias siempre por comentar. Eso nutre los escritos.


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