Comida

El mensaje de texto leía “Tu hija se queja que no le haces comida”….era de mi ex esposo y padre de mi hija mayor, una mangansona de 16 años. “Había comida, arroz blanco, habichuelas guisadas, bistec de pollo y un arroz con salchichas que les trajo mami” respondí rauda y veloz. La confrontación en un apartamento en Guaynabo City no se hizo esperar. A Dios gracias, que no fui yo la que la confrontó por que hubiese acabado a chancletazo limpio. ¿Qué rayos espera mi hija? ¿Filet mignon y papas salteadas con un mousse de chocolate todas las noches????? Lo cierto es que desde que el señor de la casa empacó sus cosas, las atisborro en su guagua SUV y salió de nuestro hogar no he tenido la necesidad de cocinar festines culinarios todos los días. Dicen que todo lo malo trae algo bueno. Y si bien enfrentar la vida sola con mi prole a cuestas es un gran reto, el cocinar solo cuatro días a la semana ha resultado en liberación total. Sin embargo, mi princesa mayor lo ha tomado como una ofensa personal y ahora vocifera a todo aquel que le de foro que su madre no cocina. Pecado mortal. Como si no la hubiese criado con papillas “homemade” durante su primer año de vida!!!! Bastantes veces que estuve pelando viandas para que comiera saludable….Total, ya tiene edad suficiente para cocinar. A su edad yo cocinaba para todos en la casa, ya que justo cuando tenía 16 a mami le dio con volver a trabajar, luego de una década de guaynabocity housewife.
Ahora, cuando me place y el tiempo me lo permite, agarro a mis muchachitos y termino cenando fuera. ¿Por qué cocinar si Subway, McDonald’s y Taco Bell me regalan una hora lejos del fregadero y la estufa? Es cuestión de saber escoger las alternativas más saludables del menú y presto! Confieso que mi lado “verde” me impide utilizar cubiertos, platos y vasos sanitarios, pero me he visto tentada a añadirlos a mi lista de “nuevas tendencias en el hogar” para esos momentos en los cuales la cocina me llama. En días recientes mientras hacía mi “nueva y reducida” compra de relleno en el supermercado-de relleno por que los mega almacenes de la vida son el verdadero lugar de comprar cuando se tienen niños-observé a una joven pareja que llevaba una compra robusta que incluía de todo sanitario. “Más basura para nuestros escasos vertederos” pensé. No se si la muchacha vió mi cara perpleja o tiene poderes telepáticos pero rápido y sin yo mediar palabra o pregunta me soltó “Ay, es que no me gusta fregar”. “A mi tampoco” le contesté con media sonrisita. “¿A quien rayos le gusta fregar?” Es más, es la tarea que más detesto del hogar….pero parece ser ineludible. Y creo que ella se sentía culpable por su comentario sin pregunta previa.
Sin embargo, yo no tengo un ápice de culpabilidad por no querer pegarme de una estufa todos los días. Total, no estudié para chef, ni mucho menos aspiro a abrir un restaurante. Pero como al que no quiere caldo le dan tres tazas, lo bueno mucho no durará, pues tengo un hijo que tan pronto se levanta los fines de semana me mira con sus ojos almendrados de pestañas negras y largas y con su sonrisa más tierna me dice:
“¿Mami, que vas a hacer de desayuno hoy?”

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1 Response so far »

  1. 1

    gaby said,

    Arriba la liberacion “es-tu-fa-ce-ti-ca”…pero yo cocino y guiso criollo…y tambien las empaco y me marcho a BEBO’s de cuando en cuando…y las fiambreras estan de moda de nuevo con nombres tre-chics….Macondo…lo tiene todo… 🙂

    Buen provecho…siempre…

    gaby


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