Venta

El libro de ofertas llego en el periódico. Venta de un día. Digo…la venta, tiene una pre-venta, lo que implica una ventaja para el consumidor. Pero este disfraz de anticipo lo que ocasiona son motines y largas filas en la susodicha tienda por departamentos. No que yo la visite con frecuencia, ya que odio las filas y encuentro la mercancía obscenamente cara. Pero en más de una ocasión me he visto haciendo la consabida visita desde que la tienda abrió una sucursal en nuestro lado del charco. La tienda y yo tenemos una historia personal. De niña, mi madre me llevaba de compras a la que estaba en Nueva York, cuando viajábamos. En la universidad visitaba la que estaba en la ciudad en la que vivía. Fue allí que conocí la tradición de la venta de un día. De vez en cuando resultaba divertido escaparme luego de clases, con alguna amiga, e ir a ver qué tesoro encontrábamos en las ventas. Me encantaban sus escaleras amplias, pisos brillosos, variedad de artículos y su olor. Un olor embriagante a manzana y canela. Deduzco que ese olor era para incitar a las personas a pasar por la cafetería que estaba en el primer piso.
La de esta ubicación geográfica no tiene cafetería y aunque tiene pasillos amplios, la encuentro atestada de mercancía a precios increíblemente caros, dada la situación actual de la economía. Pero la venta me llamo como cantos de sirenas al ver un espectacular par de zapatos de plataforma y taco de cinco pulgadas en el libro de ofertas. Me sedujeron…. Solita llegue a la tienda, esperando comprar mi par de zapatos y salir en un dos por tres. Menuda sorpresa me lleve cuando encontré una escaramuza tipo 24 de diciembre a las 6pm, en el departamento de calzado. Estarán regalando zapatos? Pensé. Pero no, era la venta, que había llamado con los mismos cantos de sirena a otras incautas como yo, que hacían la monumental fila para pagar. Luego de pasar 20 largos minutos intentando localizar y probarme mi par de zapatos, pase a la caja registradora. Fue allí que detecte el gran motín que se acababa de formar cuando sacaron unas cajas. “Que regalan?” le pregunte a la joven que muy amablemente me había atendido. “Son unas sandalias Michael Kors a $14.87….muy bonitas, pegan con su cartera” me dijo. Mujeres de todas las edades, entre ellas, unas de cara conocida, se fajaban unas a otras entre cajas de zapatos, buscando su número de calzado. Observar aquel espectáculo desde una distancia más imprudente que prudente, me pareció un acto cómico. Aquello era como pelea por las últimas latas de salchichas cuando hay anuncio de huracán inminente.
Una vez pague, me dirigí a ver lo que quedaba del motín. Las sandalias estaban bastante feas. Su único valor era que ostentaban el logo de la marca. Matamos por poseer el logo. Como si su posesión nos garantizara aceptación o nos colocara varios escalafones más arriba en la estrato social. Tal como en la tienda de los sostenes y pantaletas….allí se forman motines por frascos de colonia. O como en la de las pulseras llenas de dijes. Como si oler bonito, llevar zapatos con logo y tener quinientos mil colgarejos nos abriera las puertas del cielo… Claro, y de paso, vendemos nuestra alma al consumismo desmedido.

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1 Response so far »

  1. 1

    gaby said,

    Bueno…pero cual es el size que buscaba y compro? Jum? 🙂 Arriba laas ventas de ” one day only”…aunque sean feas las chanclas…los deditos finos y con colorido en cada u~ita…son lindos…arriba la belleza de las damas boricuas…con o sin chanclas…


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