Palabras

Las palabras son el arma más poderosa del hombre. Crean y destruyen. Otras veces hieren y en algunas ocasiones nos llevan a la gloria. Son veneno que nos atrapa y también son artífices de un mejor futuro. Las palabras son la piedra angular de la educación y sin educación, el hombre no sería otra cosa que un ser viviente pululando por el mundo, como hace cientos de años atrás. Malala, es una niña paquistaní que decidió hacer uso de su poder de expresión a través de las redes de informática con un blog…a sus escasos 11 años. En este blog detallaba la falta de acceso a la educación que fue impuesta por el régimen Talibán al destruír y cerrar escuelas. Las palabras de Malala, una adolescente de 14 años hoy día, sirvieron para denunciar al mundo la prohibición de acceso a la educación a las mujeres. Esta denuncia le costó que fuera gravemente atacada y baleada la semana pasada. Hoy se encuentra en condición de cuidado en hospital en Birmingham en el Reino Unido, a donde fue trasladada desde su país.
De Malala me acordé esta mañana mientras conversaba con mi hija y ayer con mi comadre. ¿Cuan enemiga se convierte una mujer de su propio destino? ¿Cuánto dejamos de aportar a la sociedad por comodidad o complacencia? Veo a mi hija sacrificarse arduamente por sus metas y se me infla el pecho de orgullo. Observo una joven valiente y articulada, dispuesta a defender sus ideales, con hambre de hacer algo por su país. Admiro la pasión con la que ve la vida y su futuro cercano en la universidad. Imagino así debe ser Malala. ¿Cuan diferente de muchas mujeres que habitan en nuestro país? Muy diferente. Hay una claque de mujeres complacidas y cómodas. Las veo todas las mañanas… Para ellas, la vida es un espectro de vanidades pasajeras. Es poco lo que pueden aportar al país, encerradas en sus jaulas de plata y oro, evitando sudar por su país. Cabello de beauty, SUV europea, empleada uniformada y almidonada, horas de gimnasio…¿Lo más triste y patético? Estos cerebros enmohecidos (¿será por el peróxido del tinte?) fueron a una buena escuela y pulularon por aulas universitarias en algún momento de su vida. Por elección (y machismo solapado), colgaron su título universitario y pasaron a un mundo pequeño y reducido, donde la conversación sobre temas mundiales asusta. Seguro pocas saben lo que le ha sucedido a Malala. Mucho menos la escogerían de “role model” para sus hijas…Sus días transcurren en rutinas tediosas o peor aún, muchas se quedan motu propio en matrimonios disfuncionales, por miedo al sacrificio o al que dirán.
La educación es un privilegio en algunas sociedades. No importa cuanto hayamos avanzado en cuestiones de derechos, la educación no está al alcance de todas las mujeres. Afortunadamente, ese no es el caso en nuestro país. Tenemos la gran bendición que nuestras hijas pueden asistir a la escuela. Queda de nosotros utilizar no solo el ejemplo, si no las palabras adecuadas, para fomentar el que se eduquen y puedan aportar su pericia, ideas y conocimiento a nuestra sociedad, a la que tanta falta le hace.

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3 comentarios so far »

  1. 1

    gaby said,

    Amen…Amen…Amen…

    gaby…

  2. 2

    Nena!!!! Cuando leí la noticia se me pararon los pelos! Luego uno encuentra cada persona que te comenta: “Esa es su cultura y hay que respetarlos. Ellos también se espantan con nuestro liberalismo”. WHAT???

  3. 3

    Lennie said,

    Qué chica más valiente.


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