Carta a un ex esposo

Orquidea 2
Querido Ex Marido:

Esta mañana mientras regaba las plantas de MI casa, me percaté que las orquídeas amarillas de centro lila que tengo enganchadas del limonero habían tirado una vaina. Este es el recordatorio anual de una fecha de la que supongo ya ni te acuerdas: nuestro aniversario de bodas. Verás, a mi la fecha me importa un bledo. Pero estas florecitas que me regalaste hace ya unos cuantos años me recuerdan que algún día hubo aniversarios que celebrar.

Se que eres muy felíz al lado de tu nueva pareja. Si, esa misma…la mujer con la que me otorgaste la libertad. ¿Sabes? Fue muy duro acostumbrarme a la soledad del que fue nuestro hogar. A las largas noches en silencio. A que la puerta no se abriera a las 7 de la noche y tus hijos salieran corriendo a abrazarte. Confieso que fue duro pero que FELICIDAD se siente no soportar tus neuras y berrinches de niño grande. Felicito a tu nueva esposa, tiene vocación de mártir y una paciencia de oro que yo ya no tengo. No solo te soporta a ti, también tiene que compartir con nuestros hermosos retoños, que por cierto bastante se parecen a mí.

Agradezco infinitamente que me hayas despreciado. Nunca supe a ciencia cierta de qué estaba hecha…hasta que me tuve que reinventar. Así fue que la casta que tenía el galgo salió a relucir y no me amilané. Decidí nunca volver a mirar atrás. ¿Pensaste que el sufrimiento fue mucho? Pues creo que te equivocas. Sufrí lo necesario para darme cuenta que me amaba a mí y a nuestros hijos más que a ti. Imagino que tu ego masculino te hizo pensar lo contrario ya que siempre me tratas como a tu peor enemiga. ¿Será por que te cuesta aceptar que al final de la jornada yo salí ganando y tu perdiendo?

¿Piensas que no he rehecho mi vida o que no me he vuelto a casar por que no hay quien me aguante? Te ilustro. No me apremia dormir acompañada. Preferí dedicarme en cuerpo y alma a nuestros niños. Soy yo la que no desea soportar a mas nadie que me robe paz, tranquilidad y felicidad. Para muestras…con tu botón me bastó. Me hiciste un gran regalo de vida, mis dos hijos. Por que Dios me dio ese privilegio, yo he sabido apreciar hasta el más mínimo segundo a su lado. Son mi razón de vivir. Si tus desagravios sacaron la guerrera que vive en mí, tus hijos son dos pequeños guerreros, que saben que su madre los protegerá y jamás permitirá que les falte nada. Con tu hijo varón estoy realizando una gran labor. Sacó tu inteligencia y eso me enorgullece. Pero contrario a ti, estoy criando un caballero sensible, que no tiene problemas en mostrar sus sentimientos. Un hombre con modales que no sopla ventosidades por doquier para luego intoxicarnos con gases que pertenecen a un inodoro o a un vertedero.

Contrario a lo que tu te empeñas en hacerle creer al sistema judicial, mis hijos no son un signo de dólares y centavos. Te recuerdo que cuando me conociste ya yo tenía una carrera profesional con la que puedo aportar a su manutención. Los hijos vienen al mundo de un padre y una madre, por lo tanto lo justo es que ambos aportemos a su vida económica y moralmente. Me encanta que también conozcas de cerca lo maravilloso que es amanecerse esperándolos en fiestas hasta entrada la madrugada y estar horas largas con tu hija buscando el vestido ideal para una fiesta.

No extraño nada tuyo. Al contrario…a veces me pregunto ¿Cómo rayos te aguanté? Gracias por ser el mejor padre del mundo, y cuidar de nuestros hijos junto a tu esposa mientras yo estoy en el gimnasio entrenando. Eso de tener niñeros hasta la adultez es una maravilla. De paso, felicítame a tu esposa. Su dejadez hacia las tareas domésticas y falta de interés en mis hijos los ha hecho unos niños muy maduros e independientes. Eso a su vez facilita nuestras rutinas diarias. Hoy nuestros pequeños me ayudan y hasta friegan. Algo que ciertamente jamás aprendieron viéndote hacerlo vez alguna cuando éramos una familia. Agradezco también que te hayas llevado tan a pecho tu rol de proveedor del hogar, echándote tantas cargas encima manteniendo a tu nueva familia. Haces que tus hijos me admiren y aprecien el que yo trabaje tan duro y encima les cocine, les lave, les planche y encima, haga tiempo para todas sus actividades.

Hablando de trabajo duro. No tengo palabras para agradecerte tu irresponsabilidad al dejar de pagar nuestra casa. Del tiro, me fui y me compré una para mí!!!! Y la amueblé como me dio la gana!!! Tu partida me enseñó lo productivo que es empezar desde cero y reinventarse. Cada vez que pienso la gran cantidad de responsabilidades que tengo no me queda de otra que pensar que Dios fue muy bondadoso conmigo.

Gracias por contribuír a mi éxito. Sin tus celos profesionales, el cielo se convirtió en el límite. No tengo que pensar cada frase o cada palabra que sale de mi boca, como si en cada una hubiese un atentado a tu intelecto o tu masculinidad. Ya no soy tu competencia.

No quiero despedirme sin dejarte saber lo MARAVILLOSO que se siente NO tener que compartir la cama, el baño, el closet, la casa…entrar y salir a la hora que me da la gana sin ofrecer explicaciones, no invitar a nadie a mi casa o invitar a quien me plazca, no reírme de chistes mongos,no soportar caras largas, gente que no soporto, ni mucho menos la tapa del inodoro levantada.

Atentamente,

Tu amadísima ex esposa

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2 comentarios so far »

  1. 1

    Marielisa said,

    Brenda, te felicito por seguir hacia adelante con tu vida y luchar por ti y tus hijos. Muy buen escrito.


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